PIXIDE EN COBRE ESMALTADO. LIMOGES. XIII

Antigüedades - Varios / Objetos
Referencia: Z3620

Píxide de Limoges, siglo XIII.
Cobre esmaltado.

Píxide formada por una caja cilíndrica con cubierta cónica, rematada por una cruz latina. Está decorado con anagramas cristianos, enmarcados en cartelas circulares situadas en el recipiente y en la tapa. Estas cartelas se alternan con motivos de entrelazo sobre fondo azul cobalto, elementos de influencia islámica típicos de Limoges. La tapa aparece articulada mediante una bisagra trasera, y al frente presenta un cierre de pasador.
La píxide u hostiario es el recipiente destinado a guardar la Sagrada Forma. Se trata de una novedad tipológica surgida a finales del periodo románico en Limoges, centro productor de piezas de platería esmaltadas. Tiene su origen en la píxide griega, pequeña caja con tapa que solía usarse para guardar joyas o productos de belleza. Los primeros hostiarios tomaron la forma de una caja cilíndrica con tapa cónica, articulados por una bisagra o unidos mediante una cadena. Ya en estos primeros ejemplos de Limoges era frecuente que rematara en cruz, aunque es raro que se haya conservado. Durante el periodo gótico se mantendrá esta misma estructura, aunque ya puede aparecer con cierre y bisagra o sin ellos. Asimismo, en el gótico el hostiario reduce su tamaño, lo que nos indica un cambio en su función. Ya no se utiliza durante la misa, dado que esa función queda cubierta por el copón, sino que se emplea para dar la comunión en sus hogares a los enfermos. Sigue manteniéndose la cruz de remate, ya imprescindible para todas las piezas eucarísticas.
El taller de Limoges aparece en el último cuarto del siglo XII, y prolonga su actividad hasta el siglo XIV. En el siglo XV volverá a florecer, ya con la nueva técnica del esmalte pintado. Será el taller de esmaltes más importante, por encima de Renania y Mosa, que desaparecen en el siglo XII y se dedicaban a la producción de placas sueltas por encargo, que luego se montaban sobre un objeto o se unían formando frontales de altar. Por el contrario, en Limoges se pone en marcha una producción de objetos, ya no sólo placas, decorados con esmaltes sobre todo para el ámbito religioso, pero también para el profano. Son piezas más baratas, con base de cobre, y muy vistosas por la decoración esmaltada, por lo que gozaron de un enorme e inmediato éxito en toda Europa. Limoges aparece además citado en los documentos, lo que nos indica que fue un centro trascendente y conocido por toda la Europa occidental. Una de las características distintivas de Limoges será su arrastre del fondo, muy superficial, que no va más allá de los dos o tres milímetros. Para representar detalles se recurre a un tabicado tan fino que sólo puede distinguirse del excavado mediante una minuciosa observación a través de una lente de aumento. Teniendo en cuenta lo hecho en Renania y Mosa, en Limoges se introducen rasgos propios, inconfundibles, y de hecho se aplicarán los esmaltes según el gusto del cliente, llenando sólo el fondo, sólo las figuras o ambos. Respecto a la gama cromática, utiliza la de los talleres del Mosa, muy variada, pero añadiendo colores nuevos, como el verde oliva, un azul claro grisáceo o el blanco para las carnaciones. En la larga trayectoria de estos talleres, uno de sus principales éxitos fue precisamente el no realizar sólo placas, sino también piezas completas.I

· Medidas: 7,5x7,5x13 cms.

Acceda a su cuenta para consultar su precio


Para consultar los precios solicite su registro aquí.

Si ya está registrado acceda a su cuenta aquí.


Artículos relacionados