CATAVINOS EN PLATA S. XVIII CON INSCRIPCION

Antigüedades - Varios / Plata
Referencia: Z5831

Pareja de tembladeras o catavinos en plata. 1739. (Junto con Ref.z5829)
Sin marcas de contraste. Con inscripción en el frente.
Ambos iguales, cada uno está formado por un cuenco circular de boca lisa y fondo de menor diámetro decorado con dos asas en S y una inscripción en el borde exterior que reza: “Soy del noble conzefo de Santiux de que nos las presento nuestro vezino Jul de las Cuevas Zeballos año de 1739”.
En la platería española se mantuvieron las tendencias del Barroco durante casi los dos primeros tercios del siglo XVIII, salvo en la capital, donde ya se introducen formas Rococó sin desplazar las anteriores. No sería hasta 1740 cuando plateros franceses introdujeron en Madrid estas novedades, las cuales se extenderían despacio por el resto de centros, según zonas y maestros. Esta pervivencia de las formas del siglo XVII se puede apreciar en las asas de la tembladera: los grutescos con cabeza humana se encuentran destacados por motivos vegetales muy movidos, abundancia decorativa que contrasta con la limpieza de líneas del resto de la obra pero que es común en este tipo de trabajos.
La falta de marcas de contraste no permite localizar la obra ni al artista, aunque es precisamente esto lo que habla a favor de un centro platero secundario, donde la ausencia de control de estas obras era más habitual por la falta de maestros y de medios para asegurarse del cumplimiento de la normativa de marcaje. A lo largo de estos dos primeros tercios del siglo XVIII fue notoria la cierta monotonía de los centros de Castilla la Vieja (a la que pertenecía Cantabria), León y Galicia en comparación con la importancia de Valladolid y Salamanca, por lo que quizá fueran realizadas en el entorno cántabro.
La inscripción aclara la finalidad de las tembladeras: fueron un regalo al Concejo de Santiurde de Reinosa (Cantabria) de Juan de las cuevas Ceballos, oriundo de esta población y vecino de El Puerto de Santa María de Cádiz que, además, probó su nobleza en 1733 ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid. Se trata por tanto de dos piezas realizadas para uso civil, detalle que aumenta su importancia por la escasez de este tipo de obras.

· Medidas: 15x11x6.5 cms.

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