OLEO S/COBRE "LA CREACION DE EVA"

Antigüedades - Pintura
Referencia: Z6310

Escuela flamenca del siglo XVII.
“La creación de Adán y Eva”.
Óleo sobre cobre.

En esta obra se representa, al modo tradicional de la escuela flamenca, la doble escena de la creación de Adán y de Eva por parte de Dios Padre, en dos planos sucesivos que comparten escenario. Éste nos retrata el Paraíso antes de la caída, con los animales conviviendo en armonía, captados con afán narrativo y naturalismo. En primer plano, en el lado derecho de una composición definida por una suave diagonal barroca, vemos la creación de Adán, con éste cobrando vida por el poder de Dios Padre, quien se inclina hacia él, representado como un hombre maduro de cabello y barba blancas, vestido con túnica blanca y manto rojo. Más allá, en el segundo plano, encontramos a Eva naciendo de la costilla de Adán dormido, sostenida por la misma figura de Dios Padre. El paisaje cobra, por otra parte, un gran protagonismo, revelando un cuidado trabajo que va más allá de la simple ambientación del tema religioso, si bien éste aún tiene un claro protagonismo, algo que se irá perdiendo conforme el paisaje cobre una mayor importancia como género independiente, hasta que el tema pase a ser una mera excusa para la representación del natural.
Como otros géneros que adquieren gran popularidad durante el siglo XVII en Flandes, el de paisaje tiene sus raíces en la tradición pictórica de los Países Bajos del siglo XV. Los paisaje de fondo de las obras religiosas de Van Eyck, de Bouts o de van der Goes ocupan en ellas un lugar mucho más importante como elemento artístico que el ocupado por el paisaje en la pintura italiana de la misma época. En lo que respecta a la representación de la narrativa, el paisaje de los primitivos flamencos juega un papel esencial, no sólo como entorno natural de los personajes sino para separar y ambientar los diversos episodios de la historia narrada en la obra. En cuanto a la imitación de la naturaleza, los pintores flamencos del siglo XV procuran representar de forma verosímil en los paisajes de sus pinturas religiosas los campos y ciudades de su país natal, detallar su flora con precisión botánica y hasta dar idea de la hora del día y la estación del año en que transcurre la escena. Ese especial interés por la representación del paisaje se acrecienta según avanza el siglo XVI, cuando se desarrolla y populariza un nuevo tipo de paisaje para las escenas sacras: la vista panorámica. En ellas el artista adopta un punto de vista muy alto y distante, a vuelo de pájaro, que le permite representar un paisaje más extenso de lo que sería posible desde un punto de vista más bajo. El Bosco utiliza ya este punto de vista del paisaje a finales del siglo XV, si bien lo pone principalmente al servicio del contenido religioso-moral de la obra, que es lo que preocupa a este artista.

· Medidas: 77 x 99 cm; 85,5 x 108 cm (marco).

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