RELOJ SOBREMESA EN BRONCE DORADO. DUMONT. PARIS

Antigüedades - Varios / Relojes
Referencia: ZF0125

Reloj de sobremesa. Bronce dorado. Firmado Dumont, París, siglo XIX.
Reloj de sobremesa con esfera blanca, numeración en romanos para las horas y líneas verticales para los minutos, agujas en bronce dorado y firma en letras negras (Dumont à Paris). El cuerpo presenta unas pequeñas patas que lo alzan ligeramente, decoradas con molduras de distintos anchos y diámetros. Sobre estas se eleva un pedestal formado por dos partes (la inferior más grande que la superior), decoradas con una serie de escenas en relieve, además de dos corazones en llamas cruzados por dos flechas y rodeados por una guirnalda de flores, y palmetas vegetales. Sobre la esfera se sitúa una figura masculina alada, joven, que sostiene una rama en una de sus manos y una vara con hojas y frutos en la otra, lleva un carcaj con flechas a la espalda, una espada corta colgando de la cintura y presenta una serie de objetos (casco…) a sus pies. En esa base escalonada, los relieves muestran varios temas figurativos mitológicos: Apolo castigando a Marsias por desafiarlo tocando el aulós; dos grifos flanqueando un centro de hojas y otros elementos; dos damas ante un hombre sentado en lo que pudiera un templo (quizá Diógenes); un cortejo de putti tocando trompas y empujando u carro tirado por leones en que aparece sentado Cupido.
La identidad de la figura sentada en la parte superior del reloj de mesa está relacionada con la mitología clásica, dada la estética de la pieza y la decoración en relieve del frente. Claramente, no se trata del Arcángel San Miguel, pudiendo tratarse de una Alegoría del Verano (por la rama que muestra), de un Viento, o alguna divinidad menor del panteón romano. Esta temática, de influencia clásica pero centrada en los personajes que no protagonizan los grandes mitos ni los momentos más conocidos, era habitual en las artes decorativas del siglo XIX. Excepción a esta norma, en el presente caso, sería el castigo de Marsias, un tema poco habitual dada la naturaleza del mismo, considerada poco adecuada para un interior, ya que siempre se daba prioridad al decoro.
En Europa fue la adopción y mejora del péndulo en el siglo XVII lo que cambió la evolución de los relojes de forma radical. Desde ese momento, se inició una evolución tecnológica que llevó a los maestros relojeros ingleses y franceses a ser los más valorados en los siglos siguientes. Los segundos eran reconocidos y apreciados por las figuras y los lujosos materiales con que se adornaban las cajas y, gracias a los avances técnicos llevados a cabo en el país, también por la calidad de los mecanismos.
En cuanto al empleo del bronce sobredorado, este material tuvo un papel protagonista en la decoración de los interiores franceses desde, sobre todo, finales del siglo XVII y hasta el siglo XIX. Su calidad era debida, sobre todo, a un alto grado de especialización de los talleres responsables de su producción y a un rígido sistema de normas que regulaban los dos gremios que tenían la exclusividad de este material: el de “fondeurs-ciseleurs” (fundidores y cinceladores) y el de “ciseleurs-doreurs” (fundidores y doradores) .

· Medidas: 35x12x49 cms.

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